Netflix ha publicado el tráiler de Quasimodo, l’âme de Paris (Quasimodo, el alma de París, 2026), que fuera de Francia se llama The Hunchback, Soul of Paris y llega a la plataforma el 27 de noviembre con Vincent Cassel cargando con la joroba más famosa de la literatura gótica. Pero cuidado, que esto no es otra adaptación de Victor Hugo. Jean-François Richet sitúa la historia en el París de 1830, (hasta aquí vale) con el cólera campando por sus calles y la Revolución de Julio a punto de estallar, y convierte al jorobado en un cantero al que un médico quiere cazar para experimentar con él, mientras el deforme lo arriesga todo para salvar a la bailarina de la que se ha enamorado.
Y es que el guion de Éric Besnard y Edgar Marie tira de una hipótesis con cierta base “histórica”, más que de leyenda. En 2010, Adrian Glew, archivero de la Tate de Londres, encontró en las memorias del escultor británico Henry Sibson, que trabajó en la restauración de Notre Dame en la década de 1820, a un tallista jorobado y huraño al que todos llamaban le Bossu. Hugo andaba por entonces muy pendiente de esas obras, y de ahí la sospecha. El propio Richet matizó a Vanity Fair France que parten de “una premisa verosímil, no de una historia real”. Dicho de otro modo, el resto lo pone la ficción.
Detrás de la cámara hay viejos conocidos. Richet y Cassel ya se entendieron en el díptico de Mesrine (2008) y en L’Empereur de Paris (2018), donde el actor era Vidocq en otro París de adoquín, navaja y calabozo, así que el director juega en casa. Netflix se ha rascado el bolsillo con un presupuesto de unos 30 millones de euros, según What’s on Netflix, y completa el reparto con Karim Leklou, Benjamin Voisin, Daphné Patakia y Noémie Lvovsky. El tráiler, eso sí, racanea los primeros planos de Cassel (al que solo vemos prácticamente un ojo) y deja la joroba casi siempre en plano general, el viejo truco de esconder al monstruo hasta bien entrada la película.
En la Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, Netflix tampoco enseñó del todo la criatura de Jacob Elordi hasta el último tráiler, así que no hay nada nuevo en su forma de gestionar al monstruo, así que nada nuevo en la gestión de Netflix. De cualquier manera, un jorobado perseguido por un médico con bisturí suena mucho menos a los números musicales de Disney que a El jorobado de la Morgue (1973), el delirio fantaterror de Javier Aguirre en el que Paul Naschy le conseguía cadáveres a un científico chalado, solo que aquí tenemos esa pátina solemne con la época del cólera y presupuesto de superproducción europea. Menos campanas y más bisturí.













