
Sentimientos encontrados con la película inaugural del festival. Por cada elemento interesante que plantea o una solución visual que expande su concepto minimalista, hay una repetición de situaciones y bucles de gente corriendo entre la vegetación que acaban por resultar inevitablemente monótonos. La nueva obra de Vincenzo Natali tiene algo de “Cube (1999) entre la hierba” como se ha dicho, pero responde más a la obsesión de Stephen King por los campos de Children of The Corn (1984) o The Stand (1994) y el aprovechamiento de ese terror claustrofóbico, en realidad, afín al American Gothic que puebla su obra, que sirve para hacer recuento y proponer un grandes éxitos de King en pantalla. Desde el padre poseído de The Shining (1980) —que también persigue a su familia por un laberinto de plantas— a la situación sobrenatural de Desperation (2006), todo revierte en un purgatorio raro, estridente y desacompasado, cuyo enigma consigue mantener el interés aunque se note demasiado el exceso de minutos y que funcionaría mejor como un episodio de serie de terror clásica americana. Cabe destacar el tono extraño que se consigue y la aparición de ciertas visiones conseguidas, pero el trabajo de interpretación y la falta de interés por los personajes la convierten en una adaptación que no será demasiado recordada en el futuro.
Bloodline (2019) – 55

Una propuesta algo diferente de lo que últimamente viene produciendo Blumhouse, la productora que ha ido abandonando el terror sobrenatural que le hizo un nombre para irse acomodando en el slasher, cine de terror juvenil y productos de autor ocasionales, que suele ser en dónde encuentra su punto de equilibrio entre los presupuestos ajustados y el producto atractivo para el público de terror. La mayor sorpresa de esta Bloodline es ver el cambio de registro del eterno Stifler en American Pie (1999), Sean Williams Scott, en un asesino a sangre fría con ecos de Jason Bateman y Dexter, cuyo mayor cualidad es la frialdad imperturbable a la hora de cometer sus —muy sangrientos— asesinatos motivados por el clásico trauma que es digerido como una misión. En efecto, la crudeza de las muertes marcará el movimiento, para bien y para mal, de una obra con similitudes al Maniac (2012) que nos metió en la cabeza de un asesino —también una estrella del cine juvenil de los 90, Elijah Wood— y no se cortaba con la explicitud de las matanzas. Bloodline va más allá y se atreve con planos de órganos sexuales explícitos y set pieces de sangre y senos con ecos de giallo que no son fáciles de ver en el cine de terror actual. Sin embargo, la propuesta linda con el thriller criminal y el procedural inverso de películas de un asesino con familia como Mr. Brooks (2007), más que con el slasher, sin llegar a salir de una estructura rutinaria ni aportar más que algunos giros un poco facilones, que no hacen sino constatar que la obra pertenece a esa nueva tendencia de Blumhouse hacia el aperturismo en lo realista, basado más en la idea de una propuesta que en la capacidad de alcanzar un cine de mayor entidad que el producto para plataforma de vídeo de consumo y olvido. Pasable.
3 From Hell (2019) – 70

No es fácil valorar una obra tan atípica como 3 From Hell sin dejarse llevar por la decepción de la caída en la autocomplacencia de su director. Tras Lords of Salem (2012), su gran obra maestra, Rob Zombie quiso recuperar tarde y mal su vena más Tobe Hooper con la decepcionante 31 (2016) y las cosas parecían no ir a mejor con la noticia del cierre de una trilogía que no lo era, con la secuela de The Devil’s Rejects (2005), una secuela muy bien valorada por sus fans, pero que el paso del tiempo no está tratando tan bien como a House of 1.000 Corpses (2003). Quizá por ello, los nostálgicos de esa era de Zombie no acaban de conectar con la mucho más paródica, excesiva y anárquica tercera parte. Llena de problemas, con interpretaciones exageradas y muchos minutos (y diálogos mal escritos) de más, no es sencillo defender esta oda a la exploitation pura en plena época del terror elegante y de autor. Entrando a contrapelo en un escenario lleno de filmes sobrenaturales y de sectas, Zombie se convierte casi en el Robert Rodríguez imitador de los tráilers falsos y Planet Terror (2007) y añade parodia y estilo videoclipero a su propia fórmula. El resultado no avanza, no aporta nada a lo ya visto, pero sin embargo ofrece un espectáculo grindhouse con estructura clavada al anterior film pero con un cariz épico, de incomprendido western psychobilly protagonizado por una familia Manson, en el que caben la fascinación de los medios por los asesinos a lo Natural Born Killers (1994), Peckinpah, los WIP films, la road movie satánica, mucha sangre con tequila, la fantasía de iconografía mexicana y hasta las visiones teatrales de Eraserhead (1977). Una jukebox incorrecta de actitud punk y el glamour de la mugre. Un cóctel donde la suma es más importante que sus partes y en el que se echa de menos la presencia de Sid Haig, pero que demuestra por qué Zombie está muchos escalones por encima de los que tratan de hacer este tipo de productos.

El cine de terror como herramienta para reflejar el canibalismo dentro del mundo del arte, y los efectos psicológicos sobre los aspirantes a participar en la primera división, ha dado películas alegóricas como Black Swan (2010) o la reciente Velvet Buzzsaw (2019) pero esta Demons parece tomar Neon Demon (2015) o Starry Eyes (2015) como punto de partida. Sin embargo, su trama de actriz tratando de entrar en el mundillo es algo más conceptual y de andar por casa, es decir, un parsimonioso esfuerzo de videocámara que se pierde en su surrealismo arbitrario y su caprichosa ruptura de la narración convencional. Lynch queda muy lejos y cambiar el punto de vista de tu historia, hacer un río de personajes sin llevar una higiene, hace que sus 83 minutos se hagan como cuatro horas. Al final, ni logra inquietar en sus amagos de rozar lo inexplicable ni su reflexión sobre los abusos sistemáticos va más allá del intento de sátira con metáforas facilonas, filtros de colores y montajes de luces de filtro azul y rojo. Un bodriete.











