Décadas después de que Stephen King publicara esta pesadilla bajo el seudónimo de Richard Bachman, Francis Lawrence —el visionario detrás de la distópica «Los Juegos del Hambre: En Llamas»— resucita uno de los relatos más implacables del maestro del terror. «The Long Walk» no es horror sobrenatural ni gore visceral: es terror existencial en su expresión más pura, esa variante psicológica que convierte al ser humano en su propio verdugo.
En un futuro distópico de pesadilla americana, cien adolescentes participan en una brutal competición conocida como «La Larga Marcha», donde deben caminar sin descanso bajo un sol despiadado y la mirada de un país sediento de espectáculo. Las reglas son simples y devastadoras: si te detienes, si flaqueas, si tu cuerpo traiciona tu voluntad, mueres. Solo uno sobrevivirá.
Lawrence traslada a la pantalla el experimento sadiano de King con una precisión quirúrgica, explorando hasta dónde puede llegar la resistencia humana cuando la supervivencia se convierte en una maratón literal hacia la muerte. Esta no es una película de monstruos o casas embrujadas: es un espejo oscuro que refleja la crueldad del entretenimiento masivo y la fragilidad de la carne sometida a lo imposible. El verdadero horror aquí camina a tu lado, paso a paso.








