Dangerous Animals (2025) crítica

98 minutos
US
7
Valorado con 7 de 10
Sean Byrne (The Loved Ones) regresa con Dangerous Animals, una implacable colisión entre el survival de tiburones y el cine de asesinos en serie. Liderada por un perturbador Jai Courtney como un psicópata con tintes de incel y una aguerrida Hassie Harrison, la película traslada la tensión asfixiante de Wolf Creek a alta mar a través de una propuesta tan compacta como magnética.
Dangerous Animals - Poster

Un año en el que el cine con tiburones ha brindado un extraño remake e The Swallows con bucle temporal o la curiosa Fear Below, también cocodrilos con la digna The Bayou (2025), llegó Estupenda colisión conceptual de cine de asesinos en serie, survival, y terror de tiburones, un regreso feliz a códigos que eran comunes en el género hace 20 años, llevando la tensión y el sabor australiano de Wolf Creek (2006) a alta mar.

El personaje de Jai Courtney no es tan redondo como el Mick Taylor de John Jarrat, pero compone a un psicópata fascinante e inusual, con una historia compleja, plasmando una masculinidad herida y agresiva diferente a lo que se suele ver. Es como si Quinn de Jaws (1975) fuera un surfero incel. Juega con una premisa no muy distinta de la de Eaten Alive (1976), cambiando caimanes por tiburones. Teniendo en cuenta que también X (2022) de Ti West recuperaba aquella idea, quizá habría que empezar a reconsiderar la influencia tardía del poco respetado film de Tobe Hooper.

Lo que interesa aquí es su equilibrio entre una premisa que refleja viejas tendencias ásperas de la era torture porn con una capacidad de escribir personajes con aura en breves pinceladas, una estructura compacta y la resolución de todos sus conflictos en unos 90 minutos magros y redonditos. El terror animal funciona y se hace fuerte con el planteamiento del uso de escualos como instrumento, tratando un aspecto turbio como las snuff movies con una crueldad dosificada, quizá no tan negra como otras películas con temas similares, pero estableciendo un certero discurso «antidarwinista».

Pero el corazón de Dangerous Animals es su protagonista, una Hassie Harrison capaz de plantar cara a Courtney con ímpetu y matices bajo su cubierta de surfista dura. Además, las escenas bajo el agua son de una belleza hipnótica, gracias a la gran fotografía de Shelley Farthing-Dawe. En esencia, la mejor película hasta ahora del director Sean Byrne, confirmando su curiosa e inusual trayectoria y que consolida su personalidad outsider, modelada en The Devil’s Candy (2015) y The Loved Ones (2009), esta última un verdadero ensayo de ideas de la presente limando bastante su filia a la etapa del torture porn.

Sinopsis

Zephyr, una surfista inteligente y de espíritu libre, que es secuestrada por un asesino en serie obsesionado con los tiburones. Cautiva en su barco, debe averiguar cómo escapar antes de que él lleve a cabo un ritual de alimentación a los tiburones.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

Fotogramas