Final Destination: Bloodlines (2025) crítica

110 minutos
US
8
Valorado con 8 de 10
Destino Final 6 rompe la maldición de las secuelas tardías con un festín de humor negro, suspense coñón y muertes gore con una perversidad digna de Rasca y Pica. A pesar de un acabado visual algo descuidado por su concepción original para streaming, la cinta revitaliza el lore de la saga con un glorioso prólogo setentero, giros traviesos y un emotivo homenaje a Tony Todd.
Destino final: Lazos de sangre - Poster

Fácilmente, la mejor secuela de la saga desde hace más de 20 años. Un compendio de muertes gore repletas de mala hostia, pero con una renovada complicidad con el espectador veterano, traducida aquí en paranoia de seguridad juguetona y mucho humor negro. Se le podría poner la pega de ligera tacañería en el número de asesinatos, pero las composiciones son un destilado de perversidad digno de episodio prohibido de Rasca y Pica, virtuosismo de suspense coñón, pura épica del recochineo depravado, un desquiciado partido de ping pong contra lo funesto.

Lo que la diferencia de anteriores entregas es su autoconsciencia sin remordimientos, acaso un poco dependiente del efecto sorpresa, pero con muchos giros y trampas que siempre te cogen desprevenido, compartiendo con la segunda parte un decadente, pero hilarante, desdén por los personajes. El mayor problema, quizá, es que su aspecto visual no es el más pulido de la saga, cierto descuido formal que puede tener que ver con el supuesto destino inicial (jé) de la secuela para llegar directamente a streaming en HBO Max.

Sin embargo, lo compensa con un muy extenso prólogo en los 70, glorioso. También juega con la mitología de la saga a través de un concepto de maldición de sangre casi de cine gótico que encaja bastante bien en el lore general, algo que también explica al personaje de Tony Todd, que tiene aquí un homenaje precioso que pone los pelos de punta. Es curioso que esta entrega haya llegado el mismo año que The Monkey, porque, además de ser tan cafre como aquella, acaba tocando los mismos temas metafísicos sobre la futilidad de la vida y las cadenas que crea el miedo a morir, aquí visualizadas como la obsesión enfermiza por la autoprotección.

Una de las sorpresas de esta es que podría entrar en el trend de «secuelas legado», pero utiliza lo aprendido en la saga a su favor, no solo como guiño al espectador, sino como desafío y juego al despiste, con un guion travieso, pero también más pensado de lo que parece. Sus guiños nunca invalidan su propia historia, convirtiéndose en una secuela de pleno derecho para certificar que, tras un cuarto de siglo, la idea de la saga siga viva, confirmando que el mundo no se cansará de ver morir a personajes de formas retorcidas, mientras aún sepan cómo hacerlas creativas.

Sinopsis

Acosada por una violenta pesadilla recurrente, la estudiante universitaria Stefanie se dirige a casa para localizar a la única persona que podría ser capaz de romper el ciclo y salvar a su familia de la espeluznante muerte que inevitablemente les espera a todos.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

Fotogramas