Jurassic World: Rebirth (2025) crítica

133 minutos
US
8
Valorado con 8 de 10
Devuelve la fascinación por los mundos perdidos y el cine de monstruos a la gran pantalla. Dirigida con el gran angular de Gareth Edwards y liderada por Scarlett Johansson, la película combina la aventura pulp clásica con el terror de supervivencia y guiños a la saga Alien, convirtiendo de nuevo a los dinosaurios en una amenaza letal.
Jurassic World: El renacer - Poster

Vuelta al gran cine de monstruos en la gran pantalla que marca la mejor secuela de la saga desde el 97. Una aventura gourmet de vuelta a la fascinación por los mundos perdidos con la filia pulp marca Kevin Connor, la Hammer prehistórica o Juan Piquer Simón. SÍ. Gareth Edwards había nacido para la saga Jurassic World; su mirada en gran angular es un antídoto perfecto para las rácanas películas millonarias que saltan de sobredosis de primeros planos a plano situación, optimizadas para ver en un dispositivo. A Jurassic World: Rebirth se le queda pequeño hasta el póster.

Sin embargo, su mayor valor es el que encontrábamos en su baratísima Monsters (2010): dibujar las secuelas de una gran colonización de saurios gigantes en la tierra, que ya son el día a día, a base de grafitis y con detalles de parpadear y perdérselo, como el curioso cameo del Dunkleosteus. Se come fácilmente a las tres anteriores ofreciendo una especie de reboot ampliado y combinado de The Lost World: Jurassic Park y Jurassic Park Iii, aunque sin la carta maestra de Alan Grant o Ian Malcolm, pero con los mejores efectos especiales digitales de la saga, al menos desde que se usaban animatronics.

De hecho, puede que su mayor pecado sea pagar el peaje de pertenecer a la saga. Unos cuantos planos de fascinación mirando a los cojones de diplodocus con música de John Williams, la pequeña mascota cuqui, la mirada grandilocuente a los paisajes… Son insertos para recordar que aquí manda Spielberg. Pero el Spielberg que le gusta de verdad a Edwards es otro, y lo demuestra cambiando la estructura de Jaws en una sublime primera mitad de cacería marina majestuosa, al estilo Godzilla: Minus One y llena de detalles para el fan del Orca y su tripulación. Bendita Scarlett Johansson como Quint moderna.

La fijación acuática de la secuela es constante y se extiende de las escenas en barco a algunos de los mejores momentos en la isla, con la adaptación de la famosa persecución del T-Rex a la balsa, una de las escenas eliminadas de la primera novela Jurassic Park de Michael Crichton en la primera película. No es casualidad que Edwards sea el director de la primera película del Monsterverse; esta acaba yendo más hacia ese espíritu, con un punto Rider Haggard parecido al de Kong: Skull Island, poniéndose mucho menos grave que en su película de Godzilla, incluso con algunos dejes de humor negro.

Pero no todo es aventura para todos los públicos; de hecho, se nota en muchos momentos que Jurassic World: El Renacer se diseñó como una verdadera película de terror, con el Tiranosaurio volviendo a ser peligroso y no una mascota, y otras especies presentadas con toda la intención de atemorizar. La voluntad de incluir ciencia ficción y terror deviene en numerosos guiños hacia la saga Alien, desde el diseño de nuevas criaturas que nunca hemos visto en el universo Jurassic Park a detalles más concretos como los túneles o especímenes conservados.

La idea de los experimentos genéticos siempre ha ido de la mano con la franquicia desde su misma concepción, pero ahora llega a un punto de fantástico insólito, rayano a Alien: Resurrection (1997), en la que podíamos atisbar algunos ensayos fallidos grotescos sumergidos en cabinas de conservación. Por lo pronto, el D-Rex es una mutación que convierte Jurassic World: Rebirth en una verdadera película de monstruos gracias a un diseño que, además del Xenomorfo y el T-Rex, se basó en el Rancor de Star Wars, aunque también recuerda mucho al Eborsisk de Willow (1988) y al Gwoemul de The Host (2006).

Puede que la historia sea simple y los personajes bastante arquetípicos, pero le sirve una línea mínima de rastro para moverse hacia adelante con ritmo, regalar dinosaurios a la tonelada y orquestar escenas de acción emocionantes. Sobre si es la entrega más terrorífica de la saga, probablemente esté junto a la dos, aunque tiene un body count inusual en el universo Jurassic. Los dinosaurios vuelven a ser una amenaza real y recogen la fiereza de la amenaza en tierra extraña de The Land That Time Forgot (1974) y la fascinación llena de peligro de los viajes de Simbad de Harryhausen.

De las distintas versiones de One Million Years B.C., especialmente las de los colores brillantes de la Hammer, a los viajes al centro de la tierra de las adaptaciones de Julio Verne, Jurassic World: El Renacer devuelve la maravilla de asistir a la aparición de fauna gigante perdida. Es un survival de cacería y huida que perfila a Edwards como una figura especialista análoga a un Bert I. Gordon, Irwin Allen, John Guillermin o Ishir? Honda para nuestros días.

Sinopsis

Cinco años después de los eventos de «Dominion», la ecología del planeta ha demostrado ser insoportable para los dinosaurios, donde los pocos que quedan viven aislados en las regiones ecuatoriales. Zora Bennett es contratada para dirigir a un equipo de especialistas cuyo objetivo es conseguir el material genético de las tres criaturas más grandes, las cuales tienen en su ADN la clave para fabricar un medicamento que aportará grandes beneficios a la humanidad. Pero la operación se cruzará con una familia cuyo barco volcó y todos acabarán en una isla prohibida ocupada por dinosaurios de numerosas especies, donde tendrán que hacer lo imposible para sobrevivir.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

Fotogramas