Frankenstein (2025) crítica

149 minutos
US
7
Valorado con 7 de 10
Guillermo del Toro firma una ambiciosa y melodramática adaptación del clásico de Mary Shelley. Con un diseño de producción deslumbrante que evoca el Drácula de Coppola y las viñetas de Bernie Wrightson, la película destaca como un festín visual lleno de dilemas existenciales, charcutería de terror y un Jacob Elordi reconvertido en criatura de pesadilla.
Frankenstein - Poster

Guillermo del Toro acusa el efecto Netflix en una adaptación turbogótica, tan melodramática como almidonada y cargada de dilemas existenciales sobre padres emocionalmente inmaduros que añaden una lectura única a la relación entre Victor y su criatura. No es la versión definitiva, pero ilustra a todo lujo el clásico Frankenstein (o El Moderno Prometeo) de Mary Shelley. El interés de Del Toro se vuelca en toda la sección de la creación, donde despliega un torrente de ideas visuales de steampunk casi retrofuturista, algunos momentos enfermizos y charcutería casi de tortura cenobita, con un monstruo de Jacob Elordi similar a un ángel infernal de la última Hellraiser (2022).

Es en la tortuosa relación de creador y engendro donde sale el lado más oscuro del director mostrado en Nightmare Alley (2021) quien acaso se dejó demasiadas de sus energías y ganas de acercarse a Shelley en Pinocchio (2022), casi una versión luminosa del mismo concepto que le pilló mucho más inspirado, aunque no puede negarse un trabajo artístico que brilla en todos los niveles. Del Toro nos ha malacostumbrado a que todo en su cine sea milimétricamente perfecto, y en esta ocasión el diseño de producción y de vestuario va a luchar fuerte por competir con el Drácula (1992) De Francis Ford Coppola, de hecho, el diseño de vestuario de Kate Hawley se llevó el Óscar.

Los trajes están especialmente trabajados sobre Mia Goth, sin embargo, su personaje y relación con el monstruo están desdibujados. Parece recoger el testigo de Crimson Peak (2015) diez años más tarde, al menos en cuanto a ambientación, doblando escenas como la del funeral, repasando las maquetas de mansiones y torres góticas, aunque carece del hálito extraterrenal de aquella al estar más afianzada en la ciencia ficción.

En 2008, Del Toro quería que el ahora difunto Bernie Wrightson hubiera diseñado el monstruo para su película, y es de esperar que use su novela gráfica Frankenstein (1983) como modelo para su criatura. El director posee en su casa las láminas originales que el artista dibujó. Aunque hubo cierta reticencia a usar el diseño de Wrightson, muchas de sus viñetas han sido adaptadas tal cual a la pantalla. De hecho, la del monstruo en el engranaje del molino ya fue representada en Nightmare Alley, y Del Toro la ha vuelto a replicar igual.

La película está llena de referencias sutiles a otras versiones, momentos puntuales que recuerdan en especial a las películas de James Whale; por ejemplo, las mangas del vestido de boda de Elizabeth, inspiradas en las de Bride Of Frankenstein (o La Novia De Frankenstein) de Elsa Lanchester. En esta Frankenstein, el momento en el que Elizabeth y la Criatura se encuentran y se tocan los dedos se inspira en La Creación De Adán de Miguel Ángel. Luego la criatura lee la Biblia y se compara con Adán. Ese tipo de detalles del director mexicano que hacen que hasta sus trabajos más irregulares sigan dando juego durante muchos años.

Sinopsis

Un científico brillante y obsesivo, Victor Frankenstein, en su ambición por desafiar a la muerte, da vida a una criatura ensamblada con partes de cadáveres. Pese a tratarse de una proeza científica, Frankenstein considera que la criatura carece de inteligencia y la rechaza. Dolida, esta se rebela contra su creador.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

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