Steven Konstanski sigue creando fantasías construidas sobre la memoria de sensaciones salidas del videoclub de los 80, y como en el 2024, ha trabajado tanto en la creación de efectos especiales para otras películas como dirigiendo su propio trabajo. Si la anterior temporada se sacó de la manga las tremendas muertes de In A Violent Nature (2024) mientras levantaba su homenaje a las cintas con muñecos en Frankie Freako (2024), en esta ocasión ha hecho los monstruos de Scared Shitless (2025). Esta pequeña comedia de terror sobre un ser que ataca por los retretes y un grupo de fontaneros que los cazan —casi una adaptación apócrifa del cómic español Diox, El Exterminador (1999)— es un apreciable retorno a los artefactos en VHS que habría sido más destacable en manos de Konstanski.
Pero el director estaba muy ocupado llevando su última idea loca: hacer un remake de un anticlásico de espada y brujería de hace cuarenta años que no era precisamente Conan The Barbarian (1982), con lo que surge la duda de qué necesidad había para recuperar una exploitation que de naturaleza es pobretona y cuenta sus “fans” con los dedos. En realidad podría haber sido cualquier Ator L’invincibile (1982) o The Barbarians (1987); el título es solo una excusa para hacer desfilar una colección de criaturas grotescas absolutamente irresistible y recoger la esencia de esas producciones de cartón piedra y actores cachas con taparrabos rebozándose en barro, modelos de Playboy con menos ropa aún y actores semiretirados haciendo de druidas.
Sin embargo, las intenciones del director no son reproducir sin más el salvajismo de esas películas de explotación y bajos instintos, sino que subvierte los axiomas de sexo gratuito y brutalidad del género surgido tras el éxito de Conan y lo convierte en una comedia feel good con el combustible infantil de los dibujos de Dragones Y Mazmorras (1983-1985) o Masters Of The Universe (1983-1985) con la creatividad extravagante de The Beast Master (1982) o Krull (1983). Un enfoque en consonancia con el estilo de cartoon matutino de su Pg: Psycho Goreman (2020) al que le incluye toda la sangre y muertes exageradas que se esperan de su espectáculo de marionetas.
Pese a que su dirección es tan limitada como su fotografía digital, que no hace relucir las texturas reales de sus efectos especiales, Deathstalker posee una autenticidad que quizá usar filtros y trucos para hacerla parecer de la época la habría colocado en una liga neoretro que tampoco le acaba de encajar a su aire de episodio de Xena: Warrior Princess (1995-2001). Las limitaciones tampoco son un elemento que impida disfrutar de la concepción minuciosa de sus monstruos asimétricos, toda una oda al látex viscoso, los trajes de goma, el animatronic e incluso el stop motion que no entiende de presupuesto. Los habitantes del pantano son una de las mejores creaciones de horror vistas entre todos los estrenos de 2025 y, en general, el desfile de engendros es tan inagotable y dedicado que no puede sino considerarse uno de los títulos de horror imprescindibles del año a pesar de su escenario de fantasía.
Sinopsis
El reino de Abraxeon está siendo asediado por los Dreadites, heraldos del hechicero Nekromemnon, muerto hace mucho tiempo. Cuando Deathstalker recupera un amuleto maldito de un campo de batalla sembrado de cadáveres, queda marcado por la magia negra y es perseguido por monstruosos asesinos de todo tipo. Para sobrevivir, debe romper la maldición y enfrentarse al mal naciente.








