Keeper (2025) crítica

99 minutos
CA
7
Valorado con 7 de 10
Oz Perkins (Longlegs) regresa a sus raíces más experimentales con una obra minimalista de apenas dos actores que transforma una aparente cita de amantesen una asfixiante pesadilla de cabaña maldita. Un relato de horror de autor que compensa su naturaleza derivativa con un tramo final espeluznante y perturbadoras pinceladas de J-Horror.
Keeper - Poster

Oz Perkins vuelve a sus orígenes con una obra de transición entre Longlegs y The Monkey que demuestra que también puede crear una buena película de terror con apenas dos actores y una localización. Resulta algo derivativa de Men (2022), pero posee un tramo final espeluznante. Las expectativas juegan en su contra, pero Perkins rueda y se hace las preguntas después, en un régimen de trabajo casi industrial que es capaz de convertir el material propio de un episodio arquetípico de Tales From The Crypt en una aparente delicatessen de horror de autor.

Keeper podría entrar en la reciente tendencia de «citas Tinder» con sorpresa como Drop (2025), House Of Darkness (2022), Run, Sweetheart, Run (2020) o Fresh (2022), que juegan con el suspense del desconocimiento y la alerta femenina como baza, pero lleva la idea a otro terreno más retorcido. Un trabajo que ocupa un escalón inferior a los últimos proyectos de Perkins, pero su presupuesto testimonial le permite operar en terrenos de experimentación de estilo y forma, conectando su sencilla trama de cabaña encantada con texturas más surrealistas, llenas de transiciones hermosas y apariciones alucinógenas, como esas versiones en miniatura de víctimas aparecidas.

Sí que guarda puntos en común, sobre todo con I Am The Pretty Thing That Lives In The House (2016) en su suspensión del tiempo y alguna figura espectral, y con el juego cronológico de The Blackcoat’s Daughter (2014) en su repetición de patrones encarnados en distintas figuras femeninas. Su misterio está conectado con raíces folk horror feminista que hemos ido presenciando estos años, aunque su forma de concebirlo es reinterpretando cierto cuento de hadas (con base real) a través de una óptica sobrenatural esquiva, que va del cine de fantasmas/casa encantada tradicional a una mitología completamente nueva.

Lo que empieza como un clásico women in peril tradicional, con una chica sola en una casa de campo asediada por una amenaza al estilo Scream Of Fear (1961), See No Evil (1971), Sleeping With The Enemy (1991) o Hush (2016), toma un cariz más sorprendente y retorcido, entrando en el horror puro. Por un momento parece jugar dentro del subgénero psicológico de mujeres con mente fracturada, pero aunque utiliza recursos que encajarían en Let’s Scare Jessica To Death (1971) o Images (1972), sus fugas oníricas en realidad acaban encajando con una malla menos ambigua de lo que sugiere.

Sin embargo, a diferencia de otros autores que usan el horror como excusa para «contar cosas importantes», Perkins no rehúye los elementos macabros y aboga por la representación de lo inexplicable sin ambages, como hizo con el «hombre hambriento» de Gretel & Hansel (2020), con imaginería de horror muy influenciada por la tradición japonesa. Desde las representaciones de la danza butoh a algunos seres cuellilargos de Yokai Hyaku Monogatari (1968) o la bolsa de plástico de la primera adaptación de Tomie (1998). Pese a la popularidad de Perkins, Keeper es una obra de un perfil mediano, muy afín al cine de terror presentado en festivales; de hecho tiene notables parecidos con la reciente A Wounded Fawn (2022), y hace ecos con el desarrollo de otro folk horror feminista con toques cósmicos como Amulet (2020).

Sinopsis

Una pareja, para celebrar su aniversario, hace una escapada romántica de fin de semana a una cabaña aislada. Cuando Malcolm (Sutherland) regresa repentinamente a la ciudad, Liz (Maslany) se encuentra aislada y en presencia de un mal indescriptible que desvela los horripilantes secretos de la cabaña.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

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