Ha llegado a Netflix Posthouse, en la que un editor de cine atormentado libera algo terrible mientras restaura la primera película de terror filipina, que se creía perdida. Lost media maldito en una especie de variación sudasiática de Cigarette Burns.
Posthouse es el debut en la dirección de Nicolas Red, quien ha colaborado habitualmente en los guiones de las películas de su hermano, como Deleter, Nokturno y Lilim, de este mismo año. Aquí especula con realidad y ficción en una ficción meta, ya que la película de Posthouse existió realmente. Realmente, la primera película de terror filipina está perdida y es la que inspira la película.
Ang Mamananggal (1927) es un largo real mudo, dirigido por el padre del cine filipino, José Nepomuceno, y protagonizada por la legendaria Mary Walter como el ser vampírico que vuela partido en dos. Es una criatura mitológica. Una de las apariciones canónicas en el cine filipino fue en el segmento ‘Manananggal‘ de la primera entrega de la popular antología de terror filipina Shake, Rattle & Roll (1984), que lleva 15 entregas. La historia tenía a uno de estos monstruos alimentándose de un pueblo.
Aunque el Manananggal es el tema de fondo de la película, Red lo afronta de forma postmoderna, con una historia arquetípica de colapso mental de un editor de vídeo, hasta cierto punto conectado con su Deleter, pero siguiendo tendencias más actuales como Berberian Sound Studio, Censor, Stopmotion o incluso Sinister, en la espiral de decadencia del que mira los vídeos. El estilo de Posthouse es más modesto que esos títulos, apenas un aspecto de película de streaming, pero en su concreción hay una virtud narrativa, centrada en la historia, los detalles del personaje principal y un arma escondida en la manga: la recreación del metraje del film perdido, una especie de incunable a lo London After Midnight, que ya había inspirado algunas escenas de Babadook, y que juega con el cine clásico de vampiros, como la propia Drácula (1931), también de Tod Browning.
Y es que la parte más interesante de Posthouse es la película muda dentro de la película: una pequeña delicia expresionista que parece una obra de horror de la era dorada del cine mudo, e imagina cómo sería la original perdida, una especie de variación de las primeras películas de vampiros, recreando sobre todo escenas de Nosferatu (1922) de Murnau. Incidir en la joya del horror silente no solo conecta con su estética expresionista, sino también con la leyenda negra de un rodaje maldito, cubierta por una película como Shadow Of The Vampire (2000) o la naturaleza ocultista de su propio metraje, como en la novela española Luz Negra (2024), por lo que Posthouse crea su propio imaginario a su película de vampiros perdida, también con sus propias consecuencias.
Es aquí en donde Posthouse pierde algo de fuerza, aunque su elemento de trauma, recuerdos turbios y su consecuencia funcionan a lo largo del metraje, dejan un tramo final algo escaso. Sin embargo, a nivel dramático es efectivo, y deja algunos detalles sobre las heridas del colonialismo cultural que nunca faltan en la filmografía de los Red (y otros títulos filipinos como In My Mother’s Skin), aunque en este caso sea más concreta, sutil y a un nivel más íntimo.
Posthouse alterna el horror psicológico, la alteración de la percepción y la espiral hacia el abismo con la reinterpretación del mito del Manananggal bajo un óptica muy diferente a la que normalmente se venía aplicando en el cine filipino, a menudo relacionadas con el vampirismo y la figura del aswang. Posthouse entra en el panteón del cine sobre celuloide perdido y maldito. Con el cine mudo ya se había probado a hacer con Meliés la rareza del falso documental La Rage Du Démon (2016), la popular Antrum: The Deadliest Film Ever Made (2018), la más ignota Mortal Remains (2013) y la más maldita de todas, el mockumentary perdido sobre la película letal perdida española Ataúdes De Luz (2002).
Sinopsis
Un montador y su hija se dedican a restaurar una reliquia familiar —una vieja película de terror muda— sin saber que cada fotograma los acerca un poco más a un espíritu oscuro.








