Nominada al Óscar a mejor película de habla no inglesa con razón, The Girl With The Needle pasó por salas sin hacer ruido, pero resulta una de las grandes películas de terror del año; un sórdido true crime de época contado en clave de cuento de hadas gótico expresionista. funciona como complemento perfecto de The Devil’s Bath (2024). Ambas usan la penosa situación histórica de la mujer europea para crear pesadillas, si aquella era color y luz, con un final negro como el infierno, esta es pura tiniebla, pero dejando un poso de luz al final.
El director, Magnus von Horn, utiliza un sonado caso real de crimen en la Dinamarca de 1921 para contar una historia de personas en los márgenes, con mimbres de drama histórico e itinerario de cine social sobre el estatus de trabajadoras textiles, aunque el planteamiento es solo un lienzo señuelo. estudia y refleja con una puesta en escena suntuosa la lucha por sobrevivir en la Copenhague posterior a la Primera Guerra Mundial, estableciendo una ambientación urbana desangelada, cruda y terrosa con una dirección de arte cuidada al detalle, de superproducción europea.
Sin embargo, bajo esta disposición académica del marco, el retrato urbano es la descripción de un lugar tenebroso e irreal, el escenario de un verdadero relato de horror que va tomando forma conforme los hechos terribles que suceden se retroalimentan con ese paisaje sombrío y hostil. Hay cierta conexión visual de claroscuro con las Europas imaginadas por Orson Welles en The Third Man (1949) o The Trial (1962), y al tiempo entabla conversación con la sugerencia del mal cocinándose en madrigueras de posguerra de Das Weisse Band (2009) o la gélida fábula fantástica de Earwig (2021).
Como el cine que se veía en el momento en el que transcurre Tgwn, la bellísima fotografía en blanco y negro de Michal Dymek no solo asimila un clasicismo retro portentoso, sino que reencarna aquel contraste y las sombras para crear monstruos figurados, la amenaza que se esconde en la penumbra. Pero ese cine de terror de los años posteriores a la guerra, la vuelta de los soldados heridos mutilados, tullidos y deformes que se representó en Hollywood con Frankenstein etc, se convierte aquí en un poético retorno al mundo de los fenómenos de feria reales, el freak repudiado por la sociedad. Y ahí es donde la película introduce el dilema dual de Karoline, víctima o culpable, superviviente de las circunstancias a duras penas, llevada al límite en un claustrofóbico camino de miseria e infortunio hacia una situación de vulnerabilidad que la lleva a entablar contacto con el mal.
La bruja del cuento es un vampiro del mundo real, una figura siniestra, cuyos crímenes rompen cualquier tabú imaginable, la relación con Karoline crea una ambivalencia entre lo terrible y lo piadoso, dos caras de una moneda que se tornan hacia la misma idea: la presión social produce ogros. Toda la película contrapone la inocencia frente a lo perverso, evocando el mayor de los horrores en una de las secuencias más sobrecogedoras del género, con cierto trigger warning para padres: nunca es gráfica, pero su presentación sigue el compás moral de la dureza del tema tratado. Como en The Devil’s Bath, el móvil es retorcido, cercano a lo filosófico y conecta con una de las joyas más oscuras del terror europeo, Spalovac Mrtvol (1969), sobre un cremador checo en la Praga de los años 30 que cree firmemente que asesinar y quemar los cadáveres libera del sufrimiento terrenal.
También es imposible obviar la influencia clave del seminal true crime expresionista M (1931), junto a otras aproximaciones rugosas a casos reales de crímenes reales en europa como la vanguardista Angst (1983), Las Envenenadas De Valencia (1985) o especialmente la turbia Docteur Petiot (1990). La diferencia con todas ellas, y otros true crime turbios es que von Horn utiliza un lenguaje puramente de cine de terror de otra época, incluso con algunas fugas alucinatorias cercanas a la performance visual para describir la monstruosidad con juegos de luces, distorsiones y fundidos alucinantes.
Sinopsis
Una joven embarazada que acaba de quedarse sin trabajo en Copenhague lucha por sobrevivir y es acogida por un anciano carismático para que la ayude a dirigir una agencia de adopción clandestina. Entre los dos se crea un vínculo inesperado, hasta que un descubrimiento repentino lo cambia todo.








