The Monkey (2025) crítica

97 minutos
US
9
Valorado con 9 de 10
El relato corto de Stephen King se convierte en un desquiciado festín de violencia splatter, misantropía y comedia negra refinada. Dirigida por Osgood Perkins y producida por James Wan, la cinta pervierte el espíritu del cine familiar de los 80 para ofrecer una salvaje catarsis cargada de muertes gratuitas, traumas paternales y el ritmo de una perversa secuela apócrifa de Destino Final.
The Monkey - Poster

La colisión entre maestros de James Wan, Stephen King y Oz Perkins no solo resulta una de las mejores adaptaciones del rey del terror, es una Fiesta de humor cabrón hasta el tuétano y gore premium, como si Tod Solondz dirigiera la mejor secuela nunca vista de Final Destination. Por una vez, todo lo que cuenta una campaña para promocionar una película es cierto: hay violencia escandalosa, splatter impactante y muertes gratuitas, pero parece que para el director es divertido, y es que The Monkey destila una misantropía totalmente chalada, insólita en la industria de hoy.

No se puede decir que la obra de Osgood Perkins no avisara, hay en sus obras anteriores indicios de que esto iba a venir, un humor retorcido que se veía en Longlegs, aunque sea muy diferente en tono, pero con la que tiene bastantes temas en común relativos a las paternidades disfuncionales. Poco cine actual se atreve a ser tan libre. En The Monkey se juntan tropos clásicos de cine de terror reconocible, como Child’s Play (1988), junto a una psychocomedia cuasiparódica con algunas de las bromas más oscuras vistas en el cine americano desde Drop Dead Gorgeous (1999).

Aunque tome el relato de King como punto de partida, The Monkey es una versión muy libre del mismo, casi con más puntos en común con el relato Button, Button (1970) de Richard Matheson, con implicaciones sobre el libre albedrío, el azar y la responsabilidad dentro de un conflicto familiar. Incluso a través de la comedia, Perkins sigue exorcizando traumas familiares, en este caso las sonadas muertes de sus padres (su madre iba en uno de los aviones del 11-S), usando la violencia absurda como catarsis para sanar el dolor y la tragedia, entendiendo que a todos nos llega el día.

El objetivo de Perkins fue hacer su propia versión del cine familiar de los 80, citando a Richard Donner, John Landis, Robert Zemeckis y Chuck Jones, pero lo que propone es casi una perversión satírica de las propuestas Amblin, con una relación paternofilial desastrosa y cínica. El tono es corrosivo y se ríe de todo hasta en el póster oficial que parodia el de Hardcore (1979), lo que representa la malicia de su guion, que abraza la complicidad con el espectador con golpes de montaje cargados de intenciones, mostrando una libertad de acción insólita en el mercado reciente.

Y es que el cuerpo de trabajo de Oz Perkins se antoja imposible de rastrear, alterna desde las películas de fantasmas de tono lánguido y metabolismo gradual al puro exceso, de saltos y elipsis radicales con ritmo frenético. Parecen dos cineastas diferentes, pero se sigue viendo a un mismo autor. demuestra dominar con maestría el sadismo insano que abraza el disparate y el gag de un cartoon, pero no es la primera vez que Perkins daba muestras de esta capacidad, ya en los primeros minutos de Gretel & Hansel y Longlegs dejaba detalles de su enfoque cáustico de la muerte en pantalla. El icónico mono de la película toca el tambor porque Disney registró los derechos de autor del mono con platillos de Toy Story 3, para que nadie más pudiera usarlo. Hoy ni siquiera podría haber salido el genial tráiler de Monkey Shines de George Romero, quizá ni el relato de King, que ya había sido adaptado de forma apócrifa en Teh Devils Gift (1984).

Sinopsis

Cuando dos hermanos gemelos encuentran un misterioso mono de cuerda, una serie de muertes atroces separan a su familia. Veinticinco años después, el mono comienza una nueva matanza que obliga a los hermanos a enfrentarse al juguete maldito.

Curiosidades sobre la película

Dentro de poco tendremos algunas curiosidades

Fotogramas