Los chicos del maíz

93 minutos
5.7
Valorado con 5.7 de 10
Una joven pareja que viaja por el medio oeste estadounidense se pierde y llega a una pequeña ciudad en la que todos los adultos han sido asesinados por los niños del lugar, a su vez poseídos por una malévola fuerza surgida de los campos de maíz que alcanzan hasta donde llega la vista.

En plena década de los ochenta, cuando Stephen King dominaba tanto las estanterías como las salas oscuras del cine de terror, Fritz Kiersch se atreve a adaptar uno de sus relatos más inquietantes para entregar una pesadilla rural que explora el fanatismo religioso desde su vertiente más perturbadora: la inocencia corrompida.

Children of the Corn se adentra en el terror folclórico americano con una premisa tan simple como escalofriante. Una pareja perdida en las interminables planicies del medio oeste descubre Gatlin, un pueblo donde el silencio absoluto es apenas el preludio de un horror inimaginable. Los campos de maíz que se extienden hasta el horizonte no son solo paisaje: son testigos mudos de una masacre generacional orquestada por manos que jamás debieron empuñar la violencia.

Kiersch construye una atmósfera opresiva donde el aislamiento geográfico se convierte en cárcel, y la vastedad dorada de los cultivos esconde secretos que desafían la razón. Esta es una propuesta que bebe tanto del terror sobrenatural como del exploitation rural, transformando la iconografía del heartland estadounidense en un escenario de culto pagano y devoción homicida. El resultado es una experiencia que redefine el concepto mismo de comunidad cerrada y obediencia ciega.

Curiosidades sobre la película

La película tuvo un presupuesto extremadamente bajo de aproximadamente 800,000 dólares, pero logró recaudar más de 14 millones en taquilla, convirtiéndola en un éxito financiero inesperado. Stephen King odiaba esta adaptación de su relato corto. Consideraba que habían arruinado su historia original, especialmente el final, que fue completamente cambiado para hacerlo más comercial y cinematográfico. Los productores tuvieron grandes dificultades para encontrar niños dispuestos a participar. Muchos padres no querían que sus hijos actuaran en una película de terror. Terminaron reclutando a muchos niños locales de Iowa donde se filmó. La película se rodó en Hornick, Iowa, un pueblo real que se prestó perfectamente para la atmósfera aislada y rural que necesitaban. Los habitantes del pueblo participaron como extras. Courtney Gains, quien interpretó a Malachai, tenía 19 años durante el rodaje pero interpretaba a un personaje mucho más joven. Su interpretación intensa y perturbadora se convirtió en icónica. John Franklin, quien dio vida al espeluznante Isaac, tenía 23 años cuando filmó la película. Sufre de una condición de deficiencia en la hormona del crecimiento que le da una apariencia juvenil, midiendo solo 1.58 metros. El guion pasó por múltiples reescrituras. George Goldsmith escribió el guion original que era más fiel a King, pero fue modificado sustancialmente antes del rodaje. La escena del maizal fue particularmente difícil de filmar porque hacía mucho calor y los niños actores se quejaban constantemente de la incomodidad entre las plantas de maíz. R.G. Armstrong, quien interpretó al diácono Diehl en la escena inicial, era un actor de carácter veterano que había trabajado en westerns clásicos. Su muerte en la película establece el tono sombrío desde el principio. La película generó una franquicia masiva con diez secuelas, aunque ninguna tuvo el impacto de la original. La mayoría fueron directas a video de calidad muy inferior.

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