Teenage Sex and Death at Camp Miasma (2026) review

US
106 minutos
7
Valorado con 7 de 10
La nueva película de Jane Schoenbrun revoluciona el metacine de terror combinando el espíritu de The Final Girls con una mordaz deconstrucción académica del slasher. A través de un descarado despliegue de violencia explícita, humor negro y análisis psicosexual, la obra examina la represión millennial tras la era Me Too para ofrecer una propuesta tan erudita como gamberra y visceral.

Lo nuevo de Jane Schoenbrun es The Final Girls (2015) para intelectuales. Se presentó en Sitges y, aunque con sus vicios sobreexplicativos habituales, sin duda es su mejor trabajo hasta la fecha. Más que una película, parece un videoensayo de Lindsay Ellis sobre el slasher y las pulsiones de sexo y muerte que este maneja.

Esencialmente, Hannah Einbinder hace una Hacks en el mundo del cine de terror, con una antigua actriz del género olvidada, para convertirse en un divertido juego de metacine, que mejora cuando olvida sus puntualizaciones y subrayados constantes, con irritantes notas a pie de página verbalizadas, y se deja llevar por su espiral de surrealismo y permite que los chorros de sangre salgan en modo surtidor explosivo.

Puede que Tsadicm sea bastante menos original de lo que se cree (ya se encarga el guion de ponerse la vacuna admitiendo que sigue la senda de Wes Craven’s New Nightmare), pero hay que darle mérito a que entre texto y subtexto despliegue un arriesgado examen de la autorrepresión sexual millennial tras la era Me Too, intercalando también a Weinstein como gran artífice de slashers de campamentos como The Burning (1981), pero también de uno tan generacional como Scream (1996). Schoenbrun articula sus tesis como una expiación del pecado de la corrección moral aplicando su habitual tono erudito, para luego desmenuzarla hasta concluir que el voyerismo de la explotación tiene también parte de liberación, coronando su disertación con un canto a la teta botando con camiseta manchada de sangre como expresión de pulsiones que van más allá de sobreanálisis, cancelaciones y dogmas.

Las capas de metareferencialidad dan la vuelta sobre sí mismas y se sobreescriben en forma de prosa que convierte Tsadicm en un artefacto para versados en el tema, un tratado de los surcos psicosexuales del subgénero que trata de apostillar las tesis de ‘Men, Women, And Chain Saws: Gender In The Modern Horror Film’ (1992) o ‘The Dread Of Difference’ (1996) a través de la representación en películas como Sleepaway Camp (1983) y su impactante final, aunque algunas veces su idea principal hace interferencias con otros intereses de Schoenbrun como la identidad. Este juego de ideas se disemina en detalles como llamar «Little Death» a su asesino (ejem), y otras exposiciones con cierto sentido del humor que relacionan el eros y thánatos, la relación ancestral entre sexo y muerte de la cual el slasher solo surfea, llegando a proponer una idea bastante subversiva no solo sobre la representación de la violencia sexual en el cine sino sobre la represión del trauma, cuyas repercusiones son hasta turbias si uno se para a pensar en ellas.

Bien es verdad que su parte más divertida, su homenaje al slasher y su mímesis de las sagas inacabables a lo Viernes 13 no solo no es nuevo sino que llega en una segunda o tercera ola de revisionismo del subgénero, en especial la genial Dude Bro Party Massacre Iii (2015), el no tan genial mockumentary The Once And Future Smash (2022), de la que toma mucho más de lo que parece, y el modesto pero importante retro-slasher Lost After Dark (2014), que podría considerarse la punta de lanza de estos ejercicios de revival de las texturas de los 80 que luego han popularizado series como Ahs 1984 (2019) o Fear Street 1978 (2021).

Partiendo de una estructura como la de Coming Through The Rye (2015), con Anderson como un Salinger del cine de terror, con la idea de los asesinatos del cine de terror como sacrificio ritual periódico que exige algún tipo de entidad que planteaba Cabin In The Woods (2012), lo realmente interesante de Camp Miasma es cómo la idea del cine dentro del cine rompe sus propias reglas, entrando en un terreno de realidad elástica, colapso mental en la onda de las House Of Psychotic Women y una mitología que se autodevora y reescribe de tal forma que entran ideas (e imágenes) de Videodrome (1983) e incluso la saga Elm Street y sus clásicas caras en matrices de carne «viva», en este caso una metáfora uterina.

Sinopsis

Tras años de secuelas cutres y un fandom en declive, la franquicia slasher ‘Camp Miasma’ es puesta en manos de una joven y entusiasta directora para que la resucite. Pero cuando visita a la estrella de la película original, una actriz que ahora vive recluida y envuelta en misterio, las dos caen en una espiral de sangre, deseo, miedo y delirio.

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