Puristas de la obra de Stephen King o la adaptación de Brian De Palma, absténganse. Mike Flanagan ha dado la vuelta al clásico para convertirlo en una especie de Cruel Summer o Degrassi High de fantasía, tono young adult y jukebox juvenil constante, en detrimento de una puesta en escena con algo de garra. Los episodios se comen como pipas, sus giros y novedades son frescos, valientes y enfocan al personaje en el universo extendido del autor de The Shining. Su puerta abierta a más temporadas promete un producto adictivo para el que compre sus riesgos y muy distinto al punto de partida. Sorprende.
Hay muchas cosas que la nueva #Carrie no es. Muy alejada del terror de su fuente, alérgica a la idea de «televisión de prestigio», el creador de The Haunting Of Hill House (2018) prefiere regalar una Carrie para una nueva generación adaptándose a un lenguaje codificado como otras propuestas, sin temor a que su espíritu de consumo adolescente aleje a los paladares de series para adultos.
Sin embargo, su facilidad de consumo (es entretenidísima) no significa que no tenga el habitual cuidado por los personajes del autor, desparramando una rica gama de grises entre villanos, héroes y monstruos. Todo dentro de una matriz de temática relevante, expuesta a través de una variada fauna de estereotipos funcionando en un entorno de cyberbullying, la Norteamérica de los tiroteos en escuelas, la lectura como causa perdida de la sociedad, la paternidad irresponsable, los abusos sexuales o la precarización del sistema educativo.
El cambio más sorprendente es el del personaje de Margaret White, contra interpretación magistral de Samantha Sloyan, la mejor aliada de un Flanagan que decide convertir a la terrorífica fanática religiosa unidimensional de Piper Laurie en una «Karen» con motivaciones comprensibles, desde su punto de vista distorsionado de la realidad. En ocasiones la serie parece ir sobre ella más que sobre su hija, y su arco es un retrato del espectro poblacional MAGA, de la Norteamérica del extremismo y la negación al progreso, encarnando desde el veto a los libros de Florida al puritanismo resiliente, pero siempre sin juzgarla; de hecho, invitándonos a entrar en sus diferentes ángulos de ser humano complejo y contradictorio, al igual que otros roles como la bully principal, que va más allá del complejo Regina George, entendiendo su contexto, la relación con su padre y la idea de que el dinero no es buen aliado de la educación.
Y no de otra manera enfoca a Carrie, que más allá del físico parecido o no a las descripciones del libro, juega con el aspecto vulnerable e inmaculado de Summer H. Howell para ofrecer un coming of age más oscuro de lo que aparenta, pues en la transformación de la bondad idealizada en un empoderamiento (literal) también se esconde un viaje hacia el lado más venenoso del ego, con lo que el desenlace que todos conocemos toma otros matices también bastante interesantes. Su posición en el póster es muy intencionada y lleva al imaginario religioso, convirtiendo a Carrie White en una deidad femenina que se ubica en un histórico de mujeres con capacidades extrasensoriales. Esto entrelaza ficción y realidad con una especie de insertos microdocumentales que tejen y colorean una mitología propia que va más allá de la creación de King, pero al mismo tiempo sabe cómo integrarla de forma excitante en una serie de constantes de su bibliografía.
Su enfoque como adaptación no es tanto llevar el libro a la pantalla como crear una verdadera serie regular a partir de la obra. Durante la mayor parte de episodios funciona como una especie de variante de un título del canal CW, pero es en su tramo final donde las conexiones con otras adaptaciones se hacen más tangibles, con un final que pega más fuerte precisamente por el desarrollo más extendido visto hasta el momento, lo que va más allá de la escala de grises con la que ha jugado, dejando con la boca abierta en alguna de sus escenas.
Quizá no esté a la altura de De Palma, y tenga algunos problemas de subrayado de su mensaje en los episodios de nudo, pero no deja de ser una aproximación al mito fresca, cuando todo su arco se sabe desde el principio. El acto de fe para ubicarla en el territorio expandido de King será el mayor escollo de cara al futuro, pero si se compra la propuesta de continuidad, cuando llegan los créditos del episodio 8 quieres gritar a la pantalla por una nueva temporada.
Sinopsis
Tras la repentina y prematura muerte de su padre, Carrie se ve arrojada al despiadado ecosistema del instituto público. Tiene que enfrentarse a un escándalo de ciberacoso que sacude a toda la comunidad, la presión continua, la crueldad de la era de las redes sociales y el despertar de unos misteriosos poderes telequinéticos que la acompañan en su adolescencia.











