La sociedad Yorgos Lanthimos y Ari Aster da un resultado notable en su revisión retorcida de K-Pax (2001), con una Emma Stone brillante y un tono que nada desde el thriller paranoico al horror post-torture porn y la comedia negra absurda con dardo social. La idea de hacer un remake de Save The Green Planet (2003) más de 20 años después, ubicándolo en los Estados Unidos post-pandemia es un movimiento brillante, aunque el corazón de la trama y muchos detalles de esta permanecen casi intactos, incluida su tendencia al grand guignol gore.
Por otro lado, es muy interesante comprobar cómo las producciones de Aster van encadenando temas y parámetros relacionados. En Bugonia se asimila la sátira eat the rich y contra las farmacéuticas presente en la irregular Death Of An Unicorn 2025) a través del personaje de una ejecutiva sin escrúpulos. También hace un afilado examen de la cultura de la conspiranoia en la white trash suburbial, y lo hace de forma paralela a la brillante Eddington (2025), pero atendiendo más específicamente al caldo de cultivo según su posición, la forma de razonamiento, el peso de la clase social y las constantes de sus hipótesis apocalípticas.
Su estilo, por otra parte, es puro Lanthimos, alternando lo garrafal, casi propio de un thriller de los Coen, con lo sublime, con personajes destinados de antemano a la calamidad, a los que mira entre compasivo y fascinado. Una lectura envenenada, puesto que la empatía que despiertan es quimérica. El desarrollo es de pura tensión y suspense, como si fuera una 10 Cloverfield Lane (2016) perversa para gente descarriada, con un mismo planteamiento (secuestro de una chica) y un supuesto de invasión alienígena inventada, o no, por el mismo perfil de redneck psicótico convencido del adrenocromo.
Esto lleva a momentos de alto poder perturbador, donde sus momentos menos divertidos incluyen una disposición de crueldad en pantalla sin edulcorante digna de la época de Martyrs (2008), que no dejaba de ser un largo experimento sobre una secuestrada en busca de una respuesta sobre lo anómalo. Su premisa, aparentemente ridícula, se va haciendo más oscura y llega a una zona de revelaciones de puro psycho thriller de horror heredero de The Collector (1965), con alguna escena que revuelve y pone los pelos de punta, además de un tramo final en el que el gore desnortado toma el volante.
Bugonia plantea un angustioso drama humano bajo los aparentes códigos de la ciencia ficción; sabe cómo alternar el humor corrosivo de su autor con una tristeza en sus imágenes que va in crescendo hasta un epílogo visual mórbido bellísimo, seguramente entre las mejores escenas de la carrera de Lanthimos. Esto la pone del lado de las obras más pulcras del griego, probablemente la mejor junto a The Favourite y Poor Things, quizá la más inclinada al género y al mismo tiempo relevante en una era en la que el negacionismo, la homeopatía, los antivacunas y el analfabetismo científico se conjugan con la precariedad y la polarización económica-cultural.
Sinopsis
Dos jóvenes obsesionados con las conspiraciones secuestran a la directora ejecutiva de una reconocida empresa porque están convencidos de que es un alienígena decidido a destruir la Tierra. Remake del film coreano «Save the Green Planet».








