Resident Evil (2026) review

US
93 minutos
10
Valorado con 10 de 10
Alejándose de las adaptaciones literales, Zach Cregger firma su obra maestra combinando el espíritu de After Hours con la deformidad de The Thing. Con 90 minutos de pura adrenalina, efectos visuales deslumbrantes de Weta y un amor absoluto por la narrativa del survival horror, esta revisión de Resident Evil trasciende la franquicia para convertirse en la gran película de terror del año.

Si buscas una adaptación fiel del videojuego mira en otra parte; si quieres ver la gran película de terror del año, dale la mano a Zach Cregger a través de su mejor trabajo, el choque imposible de After Hours (1985) y The Thing (1982), concebido como una galería de horrores inagotable, gore y frenética. Estas salen cada mucho tiempo. Huele a clásico.

Cregger hace su DLC particular, independiente, libre y con sus propias criaturas. Curiosamente empieza de forma MUY similar a Re: Raccoon City (2021), pero lo que sigue es muy diferente: una noche infernal que busca recrear la experiencia de jugar a un survival horror con un impredecible viaje de un punto A al B lleno de sorpresas grotescas.

Puede que Resident Evil no tenga una premisa tan original como Barbarian (2022) o una Tía Gladys como en Weapons (2025), pero tampoco marea la perdiz con las líneas temporales ni es tramposa como aquellas: son 90 minutos de terror puro, acción, humor macabro y sangre. Sin relleno. Todo magro. En esencia Re es como una sesión golfa de la sección Midnight de 80 millones de dólares: body horror, criaturas y sustos (alguno para infartar) a escala enorme gracias a una cuadratura de astros difícil de replicar; estar bajo el paraguas (jé) de una gran franquicia y el cheque en blanco a un director de éxito.

La rendición a Carpenter es total, desde las criaturas multiformes, que también podrían ser primas del bicho de Zygote (2017), la banda sonora minimalista de sintetizadores, o incluso la fotografía, con Dariusz Wolski vistiéndose de Dean Cundey. Todo respira vieja escuela, salvo los efectos CGI, que son una virguería de Weta.

En su surtido de body horror, Cregger evoca seres que podrían aparecer en In The Mouth Of Madness (1995), Freaked (1993), las pesadillas de nueva carne de Brian Yuzna, especialmente la MUY Resident Evil Return Of The Living Dead Iii (1993) o el final de Akira (1988), solo que sustituyendo látex por la excelencia digital de una Weta FX logrando texturas imposibles.

Otro elemento que conjuga muy bien con el estilo Cregger es el humor negro, a veces brutal, siempre llevado sobre los hombros de un divertido Austin Abrams en modo Ash torpón y hecho polvo. Tiene todo un puntito Planet Terror (2007) en su paso del hospital a veinte localizaciones distintas. Gore, mutaciones y bastante pringosidad bajo instituciones corruptas que diseñan armas biológicas descontroladas.

Re no es «una peli de monstruos cualquiera» con el nombre de la franquicia. De hecho, es una película codificada de forma muy inteligente para recompensar a los fans atentos y recrear la experiencia survival horror que el propio juego inventó, sea cual sea la trama o el argumento. No son tan importantes las revelaciones que todos nos sabemos de memoria como el juego con la perspectiva de momentos familiares que se dan por hechos, o detalles de la trama que todos conocemos y se integran en el paisaje. También el uso del punto de vista, la falta de munición clásica en el desarrollo se integra a una narrativa coherente, y los pequeños guiños como la máquina de escribir aparecen sin que condicionen la lógica cinematográfica. En realidad es una adaptación concebida para ser apreciada no tanto para hooligans casuales, como para fans expertos con la mente abierta.

No deja de ser, sin embargo, un esqueleto muy universal y hasta arquetípico en el cine de terror, realmente casi una expansión reimaginada de la historia ‘El autoestopista’ de Creepshow 2 (1987), con pequeñas inyecciones de cinefilia de horror que va desde la recreación de planos míticos de Suspiria (1977), ideas rescatadas de Body Snatchers (1993) de Ferrara o un referente incluso para el juego como es Alien (1979).

Parece reconocer y jugar con algunos de los referentes previos al juego en el cine antes de que ni siquiera se creara, escenas que parecen salidas de la demasiado poco conocida Warning Sign (1982) o la exploitation de Panic (1982), abrazando Cregger sin muchos escrúpulos la pringosidad grotesca de escenas planteadas en Slither (2006) o incluso Alien Vs Predator: Requiem (2008), con el descaro de las viscosidades, apéndices cárnicos letales y crisálidas gelatinosas de Species Ii (1998).

Sinopsis

Película basada en la saga de videojuegos de Capcom del mismo nombre. En una reinvención totalmente nueva, el mensajero médico Bryan se ve inmerso en una carrera de acción sin descanso por la supervivencia, mientras el caos se desata a su alrededor.

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