El cine de exorcismos no deja de producir películas, y este año hemos visto unas cuantas, como una recopilación de cortos titulada Saint Catherine (2024) y el fiasco con Al Pacino y Dan Stevens The Ritual (2025). Esta última tiene la peculiaridad de centrarse durante toda la película en los propios exorcismos, como prácticamente toda la segunda mitad de esta sólida inmersión en el rito proveniente de Corea del Sur. Su particularidad es que se atreve a fusionar el nunxploitation con el chamanismo característico del país asiático para crear un híbrido interesante que sigue a dos monjas católicas que deben realizar un exorcismo clandestino a un niño poseído tras un accidente de tráfico traumático.
La idea es que está conectada a la película The Priests (2015), con la que se presentaba el director de Exhuma (2024), que aquí cede la silla a Kwon Hyeok-jae para concretar el spin off. Se une pues así a la reciente tradición de incorporar a monjas en el ejercicio de la expulsión de demonios que vimos en otras películas recientes como La exorcista (2022) o Prey for the Devil (2022), pero con la seriedad y sobriedad combinada del terror católico clásico y la pulcritud de la puesta en escena del thriller coreano más contenido.
Su impecable factura técnica incluye un trabajo aplicado de sus protagonistas, especialmente Song Hye-kyo, como la monja atormentada por su pasado. También la fotografía y su juego de claroscuros o un diseño de sonido que mezcla de cantos gregorianos distorsionados y percusiones le dan un acabado superior a la media. Cuando deja escapar detalles de imaginería blasfema, o entra en los momentos más atmosféricos, como la secuencia del hospital abandonado, la película se reivindica como uno de los mejores ejemplos de su subgénero, aunque quizá la historia sea demasiado simple para el envoltorio que presenta, dejando que su subtexto sobre enfrentamiento entre la ortodoxia católica y las prácticas chamánicas que subyacen en la cultura coreana, siga la pauta de producciones como The Wailing (2016) o The Guest (2018), aunque nunca llegue a esas cotas, estando un escalón por encima de otras del género recientes como Devils Stay (2024).
En cualquier caso, su segunda mitad ofrece una batalla espiritual visualmente espectacular que mezcla iconografía cristiana con símbolos budistas y certifica la potencia de su fusión cultural. Además de su honestidad temática, la particularidad de tener su propio universo compartido con la anterior The Priests, cuestionado también el sexismo implícito en la institución, la convierten en una alternativa oriental a la decepcionante conclusión de The Conjuring: Last Rites (2025), otra aportación valiosa a un subgénero que parece agotado en EE.UU, aunque nos quede la carta de la secuela de The Exorcist (1973) que prepara Mike Flanagan.
Sinopsis
Un niño llamado Hee Joon es poseído por un espíritu maligno. La gente a su alrededor lucha por salvarlo. La Monja Yunia toma medidas para salvar al niño, que está abrumado por un poderoso dolor y nunca se da por vencida con el niño. La Monja Mikaela se interesa en las acciones de la Monja Yunia y decide ayudarla a pesar de que todo es un caos a su alrededor. El sacerdote Paul, que también es psiquiatra, cree que puede curar a Hee Joon con tratamientos médicos. El sacerdote Andrew realiza un exorcismo para expulsar el espíritu maligno del niño Hee Joon.







