En el año que se ha estrenado Predator: Badlands (2025) tuvimos hasta tres películas que recogen su legado mejor que la Disneyficación amable de Dan Trachemberg, alejada ya del modelo de testosterona autoconsciente y con olor a sudor de la original. Tuvimos por ejemplo, Monster Island, una especie de Enemy Mine (1985) de época pasada por la licuadora de McTiernan, aquí con una especie criatura del lago negro monstruosa dentro de un genial traje de goma artesanal.
Una serie B bastante gore que en realidad se diferencia de esta extrañísima Halabala, cuya premisa de policías persiguiendo a un criminal en una selva maldita podría dar vibras también de una Predator (1987) a la tailandesa, pero pronto usa ese punto de ventaja para plantear otra variante de ese terror de equipos de hombres moralmente grises enfrentados a criaturas en entornos hostiles. Cuando se van esclareciendo sus intenciones resulta ser más una exótica odisea moral con tormentos sobrenaturales diversos que reflejan un purgatorio para corruptos al estilo Baskin (2015).
Con tramos de thriller de bandas, aventura selvática y acción, el foco de horror alterna entre el folclore tropical, con ecos rituales y una generosa dosis de imaginería infernal, asociada del conflicto de culpa de un protagonista sin ética. En su tercer acto el carrusel de violencia se desata y proliferan monstruos inesperados con diseños extraños y efectos artesanales, apareciendo de claustrofóbicas localizaciones subterráneas incluso con algunos guiños a películas occidentales como La Maschera Del Demonio (1960).
Su propuesta es caótica, pero divertida y bien acabada, aunque a veces queda lastrada por algún flashback de peli de tarde, pese a ello, llena desde Tailandia el hueco dejado por Indonesia en un año en el que les ha podido la cantidad sobre la calidad. Un digno ejemplo de la clásica historia de delincuentes arrastrados a una penitencia retorcida, en la tradición de Beast From Haunted Cave (1959), Más Allá Del Terror (1980) o Junk (2000).
Sinopsis
El inspector Dan lidera al equipo de policías enfermos en la búsqueda del brutal prisionero fugado en el bosque de Halabala, al sur del país, solo para descubrir que el oscuro secreto que se esconde en el bosque se está volviendo en su contra.







