No me sigas (2025) crítica

83 minutos
MX
7
Valorado con 7 de 10
Modesta pero efectiva producción mexicana que cruza los tropos de Deadstream con el terror post-Conjuring. Un dinámico ejercicio de horror psicológico y redes sociales que funciona sin altibajos gracias a una gran atmósfera y la notable actuación de Karla Rodríguez Coronado.
No me sigas - Poster

Es quizá la pequeña gran olvidada del cine de terror del año pasado, una producción mexicana de Blumhouse que acumula tropos del género a granel, pero los resuelve con gracia, con algunos buenos sustos, introducción relevante de tecnología, redes sociales y hasta tendencias de YouTube. Hay momentos en los que la banda sonora es poco elegante al remarcar apariciones y demás, pero No Me Sigas consigue ir navegando por diferentes versiones de un tipo de horror apoyado en las localizaciones y el punto de vista, alternando recursos del found footage con los del trend sobrenatural postConjuring sin despeinarse.

Como en algunas películas recientes como Death Of A Vlogger (2019), en No me Sigas tenemos a una joven que busca convertirse en una influencer de temática paranormal y decide fingir un embrujo en su apartamento, pero en su impostura empieza a pensar que se le ha colado una entidad maligna real. Su estirpe Blumhouse se deja notar en su público objetivo juvenil (aunque no se corta con algunos detalles macabros), siguiendo la tendencia de exploitation de las redes sociales iniciada en propuestas como Friend Request (2016) y la ambición como motor del «castigo» moral del influencer, como en Deadstream (2022).

Pero ese punto de partida es la base para moverse hacia otras direcciones afines al terror psicológico, con el clásico juego de la amenaza intangible como posible alucinación de un estado mental frágil, al mismo tiempo que incluso desarrolla una mitología con raíces… ¡toledanas! Hay cierto espíritu de macedonia de propuestas recientes; por ejemplo, en su uso de la retransmisión en directo y la reevaluación de grabaciones, No Me Sigas toma prestadas algunas ideas de El Llanto (2024), así como en algunos detalles de ocultismo también parece haber dado una vuelta que otra a La Abuela (2021).

Sin embargo, su punto fuerte es su buen uso de los edificios y sus espacios, la escenografía decrépita y su olfato para introducir las corrientes actuales en su caldo de nigromancia: del analog, lugares abandonados e incluso las ilustraciones y seres inexplicables de Trevor Henderson. Durante sus 83 minutos no tiene altibajos de ritmo y se apoya en un solo personaje, por lo que si funciona es gracias al trabajo de Karla Rodríguez Coronado, que transmite la vulnerabilidad, inseguridades y fragilidad psicológica de la youtuber sin necesidad de apostillados en el texto.

Los elementos de terror son un poco comodín, pero siempre ofrecen un imaginario siniestro, efectivo o en ocasiones grotesco, firmando un largometraje juguetón, modesto y sin sonrojo al acumular recursos familiares pero que siguen funcionando; un estreno de viernes que no cambia el mundo pero ofrece posibilidades en la cinematografía mexicana actual.

Sinopsis

Carla sueña con convertirse en una gran influencer, para lograrlo decide fingir un embasa en su apartamento. Sin embargo, al jugar con estas fuerzas oscuras, accidentalmente deja entrar a una entidad maligna real.

Curiosidades sobre la película

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Fotogramas