No es la única película del año que trata sobre “malos milagros” —tenemos también la sueca In The Name Of God (2024) sobre un cura que supuestamente tiene la capacidad de curar a sus feligreses—, pero esta gran sorpresa italiana plantea un ángulo bastante novedoso en la estructura clásica. La Valle Dei Sorrisi es más o menos lo que pasaría si Pupi Avati adaptara una historia perdida de Stephen King, y se desarrolla en un principio como un anti-coming of age en el medio rural italiano, donde el horror religioso y la superstición se dan de la mano con lo insólito.
Lo que podría comenzar como una especie de Carrie (1976) desde el punto de vista del nuevo profesor del pueblo, se va adentrando en el efecto en toda la población del hecho de que un adolescente consiga eliminar la tristeza con abrazos, pero obviamente hay algo nada sagrado y oscuro tras ese poder. Paciente y sin tendencia al impacto barato, a priori parece una de esas películas de Eskil Vogt que pasan por encima de los elementos de terror, o incluso hasta cierto punto un nuevo guion para el cine de John Ajvide Lindqvist, pero su brutal tercer acto cambia las tornas hacia un cine de género mucho más malévolo y visceral, que valida las dos horas de fermentación previa.
Una sorpresa mayúscula, pues el director de la interesante Piove no parecía ir hacia un camino fructífero tras la charanguera A Classic Horror Story (2021), pero puede que el aspecto exploit de aquella tuviera más que ver con su codirector, Roberto De Feo. Y es que aquí Paolo Strippoli perfila una historia sobrenatural desde los márgenes, que se toma su tiempo para pegarse al día a día de sus personajes, entendiendo su posición respecto a lo que ocurre en el pueblo. Se atreve a tratar el bullying, su enfoque hacia lo queer es atrevido, quizá parejo a lo que plantea Saint Maud (2019) y no tiene prisa por precipitar los conflictos, de forma adyacente a una serie como Midnight Mass (2021).
Lo interesante y lo que la diferencia es ese enfoque que parece despistar sobre su esencia de horror, pero en realidad tiene fuertes raíces en obras con adultos coaccionados en masa como It’s A Good Life (1953) de Twilight Zone o Village Of The Damned (1960), incluso recientes asaltos al cine de «niños santos» con truco como los de The Unholy (2022) o The King Tide (2023). Una buena noticia para los fans del terror italiano, pues, después de muchas intentonas hay un director en el que creer, quizá no devolviendo los viejos laureles, pero al menos creando una alternativa a la resurrección.
Sinopsis
Remis es un pequeño pueblo enclavado en un valle aislado en las montañas. Sus habitantes son excepcionalmente felices. Parece el destino perfecto para el nuevo profesor de educación física Sergio Rossetti, atormentado por un pasado misterioso. Al poco tiempo de llegar, el profesor descubre que tras esta aparente serenidad se esconde un ritual inquietante: una noche a la semana, los aldeanos se reúnen para abrazar a Matteo Corbin, un adolescente capaz de absorber el dolor ajeno. El intento de Sergio por salvar al joven despertará el lado oscuro de la comunidad.








